"La magia de este recóndito lugar es absoluta, naturaleza, vida, personas...
Pura expresión..."

Son la 9.50 am, salir de la ciudad de Medan se convierte en toda una expedición por la selva urbana. Cientos de coches, motos, triciclos, autobuses, furgonetas y camiones de distintos tamaños, circulan a su libre albedrío, anegando las sucias y grises calles de Medan... Los viandantes se entremezclan con el abundante tráfico...

Arquitectura Miro a mi derecha, y asombrada puedo ver que hay una iglesia, las cuales se sucederán a lo largo de todo el camino; alternándose con cementerios cristianos, cementerios musulmanes y mezquitas. Nuevas formas arquitectónicas aparecen ante mí, desconocidas.

Pluralidad Todo me parece especialmente mágico, bello, diferente... observo todo a mi alrededor, intento empaparme de todos los detalles, colores, sonidos, olores...

Temporalidad No sé exactamente cuantas horas nos llevó llegar a nuestro destino. Nos fuimos sumergiendo de lleno en tierras más profundas. Los pueblos se aparecían a lo largo del camino... Un mundo completamente nuevo, completamente distinto...

Cotidianidad Mercados, familias, tradición, religión, realidad, convivencia...

Después de un curvo camino, el cual me remueve las tripas; grandes y extensos arrozales y maizales; anocheciendo llegamos a Ketambe: MAGIA REAL.

Ya en Kutacane, sumergidos en un pueblo entre selva y arrozales contemplamos la vida, la sencillez, la amabilidad...

Hospitalidad “El que cree en Dios y en el Último Día es generoso con su invitado”.

Tiempo de Ramadán. Dios dice en el Corán: “¡Oh, creyentes! Se os prescribió el ayuno al igual que a quienes os precedieron para que alcancéis la piedad”. (Corán 2:183)

Paseos por el pequeño y original Ketambe, donde todo me parece puro, natural, sin internet, ni cobertura, consigo unirme más con la naturaleza, conectar más íntimamente con mi yo más profundo.

Mimesis Digno de admirar cada rincón...

Naturaleza Respirando pureza, vida, impregnada de energía, ando por las aguas de un parvo riachuelo...

Seguimos el pequeño sendero, el cual lleno de hojas secas en tonos sienas, sombras y ocres, algunas ramas, plantas en una rica gama de verde y las raíces de los árboles, invita al interior del espeso paisaje.

Hongos Setas y hongos nacen en las ramas y raíces, con distintos colores: blancos, amarillentos, grisáceos, anaranjados y ocres, su tamaño y forma varía...

Amplia gama de verdes No me da tiempo a analizar con minuciosidad cada detalle, pues por todos lados hay donde mirar... El verde de la vegetación se pierde en la profundidad, destellos de luz del sol atraviesan, en algunos puntos con dificultad, las frondosas copas de los árboles, produciendo así una mayor gama de color.

A orillas de un río de aguas bravas, rápidas y frías se asienta el primer campamento, donde varias tiendas de campaña a base de palos y plástico pueblan el lugar. Pequeñas hoguera y cocina improvisadas.

El río, aunque salvaje y vigoroso deja alguna que otra escena para el recuerdo. Restos de otras tiendas, plásticos arrugados como si fueran papel se ven entre piedras, hojarasaca y tierra.

Antes de abandonar el lugar, nos vemos sorprendidos por un grupo de macacos de Java que buscan y rebuscan entre los restos orgánicos e inorgánicos, que los descuidados guías han dejado en el lugar...

Ya nuestro guía nos había comentado que estaba furioso por el comportamiento de sus compañeros, los cuales amantes de la selva y la naturaleza, sin sentido abandonaban sus desechos... Los macacos de Java entran y salen de la tienda, juegan entre las todavía ardientes ascuas, trepan por los palos de la estructura, rompen la azulada bolsa y extraen plásticos que chupan y rechupan, restos de frutas y verduras.

Tras varias horas de caminata por húmedos y resbaladizos caminos, aprendiendo, deleitándome por las maravillas de los bosques tropicales ombrófilos, llegamos al segundo campamento, el cual se asienta entre grandes rocas, escondido entre las pobladas y verdes laderas del Parque Nacional.

Durante el tiempo que pude permanecer en Gunung Leuser observé la magnificencia del orangután salvaje. No recuerdo si fueron ocho o nueve, lo que quedó en mi memoria fue su belleza, sus lentos y delicados movimientos, su tranquilidad, su mirada...

Los orangutanes son animales muy caprichosos, se alimentan de frutas a las cuales les suelen dar un bocado y luego las desechan. También comen hojas tiernas, insectos, pescado, huevos de ave... Beben el agua que se acumula de las lluvias y rocío en las hojas, y en temporada seca bajan de las copas de los árboles donde habitan para beber de las aguas de ríos.

Imponente es el árbol de donde se extrae la celulosa para hacer papel, altos y robustos. Su tronco se ve liso y se siente suave al tacto, en color siena y ocre claro, se ve como se lamina. Me asombra lo hermoso que es.

El ciclo de la vida se refleja en los bosques, no solamente a furtivos están expuestos los orangutanes y otros mamíferos de la selva, sino que los propios depredadores animales también son un riesgo. El cráneo de una cría de orangután, donde todavía se pueden ver los insectos alimentándose de él, es reflejo de que la vida prosigue.

En medio del Parque Nacional se percibe el fuerte olor a azufre que desprenden las aguas termales. Bocanadas de vapor salen del lugar.

Experiencia. El contraste es más que evidente. El agua fría del río es reemplazada por las ardientes aguas que emergen desde las profundidades de la tierra.

Pura transparencia. El azufre de las aguas termales tiñe las piedras en un precioso verde cobrizo.

Como si de una urbe se tratara, examino el bosque. Una deliciosa construcción que ha creada la naturaleza. Los árboles vestidos por el musgo y los líquenes son la estructura, cimentada por las raíces que sobresales. Las ramas conforman las vigas horizontales, las hojas configuran la bonita fachada. Los troncos tumbados se entrecruzan con las raíces, creando un magnífico mosaico.

Escarabajos tan grandes como la palma de mi mano, ciempiés con destellos de color amarillo, trepan y se mimetizan con la naturaleza; las termitas cruzan los caminos a gran velocidad y en un orden más que perfecto...

Es complicado describir la sucesión de emociones de estos días en la selva; desde los primeros pasos que di por el asfalto hasta el inicial punto de partida, ha sido una de las experiencias de mi vida. Sentir los distintos olores, ver la maravillosa libertad en la que viven y conviven los diferentes animales de los profundos bosques del Parque Nacional. Pura vida.